30 oct. 2010

Perséfone

 VOL I
Siete días perdidos buscando el hielo de tu corazón para encontrar piedra, siete noches para ocultar tras de ti esta luz que me ciega... Mis bolsillos ya vacios de monedas buscan no pisar el agua hasta llegar a ti Perséfone.  Solo tres partes de mi y una de ti me obligan a hacer esto, para que entonces molestarme a morir en el intento, los pecados pasados no se  pueden olvidar porque alguien como tu debe ser la primera en ser perdonada. Las piedras de mi espalda no me permiten cruzar el rio, 103 más la tuya solo caen a derrota. Te escribo esto con la sangre que puedo dibujar en la tierra, demasiadas flechas de hielo enviadas por ti y no encuentro el  olvido. Aquí escrito junto a mi cadáver yace la última palabra de un ser que habla de amor en el infierno. La ultima huella de alguien que mordió el fruto prohibido desde la misma boca de Perséfone, la ultima huella de alguien que traiciono a 3 partes de su alma.

¿El calor de mis manos ha llamado tu atención Perséfone?


 VOL II 
Mi cadáver flota en el rio, solo y desnudo yazco ante ti. Penas y lágrimas rayan el fio cristal que nos separa Perséfone.  Tu dulce voz cuenta las historias de mundos terribles, tu garganta delata tu segundo corazón.  Poco a poco la marea de mis pensamientos me arrastra hasta ti, paso a paso regreso a las tripas de Hades. Atrás se olvidaron mis deudas, de ellas quedo el amargo sabor de tus labios. Nado a toda prisa, toda la prisa que me permiten mis ya cansados y débiles brazos. Sé que si nado hasta el fondo de tus tinieblas encontrare las mías, ocultas bajo tu corsé, ocultas bajo tu piel, guardadas en Perséfone.

Tus dos corazones laten al ritmo del miedo y la confusion.


VOL III
Llego hasta ti y mi alma llora por mirar lo que he encontrado, de tus dos corazones no late ninguno, solo encuentro debilidad y amor manchado de sangre por el camino. Logro mirarte a los ojos y solo veo odio reflejado en los míos, odio por la traición que de mi alma asoma desde muy lejos de ti. He manchado de sangre muchas piedras a mi lúgubre andar. He ahogado mis penas en esas estatuas que antes creía de cera, encuentro en ti una razón mas de mi ser, la muerte. Resulta que de mi sufrimiento encontraste a lo que más quiero y quisiste destrozarlo para que de mi solo quedara tu anhelo, triste me parece que de tanta pena solo vea una luz... una luz tan oscura como tus pupilas, una luz tan oscura como el peor corazón de otro triste diablo perdido en la oscuridad de tu pecho. A mi corazón le llega la noticia de que he de regresar, de que he de seguir un camino y espero, por favor a Zeus ruego, que sea con el ser que ocupa tres cuartas partes de mí y solo tiene un corazón para entregarme.

La cruz que un día fue mía descansara sobre tu frente Perséfone.



Creado por Daniel V.M, L`Strange



1 comentario: